La selección nacional ya se encuentra en cuartos de final, luchando ante los malos augurios, los pájaros de mal agüero, las brujas, los polvos mágicos Griegos y por supuesto, revirtiendo las duras críticas recibidas tras una penosa clasificación.
"LTA" diría Maradona, pero no Diego, todavía no es momento. Argentina ha mostrado a lo largo del mundial algunas falencias y en su contrapunto un deseo ferviente por incursionar en el ataque. Las zonas donde el técnico nacional deberá trabajar con mayor prudencia se encuentran en la amplitud del sector medio, y claro está, el orden defensivo, para así lograr un equipo definitivo, un equipo que sostenga un fundamento futbolero durante los 90 minutos.
Es de común conocimiento que el mediocampo no posee los mismos recursos individuales que los enloquecedores forwards llamados Messi, Tevez e Higuían. La jerarquía y el valor son otros. Es por ello que el foco central deberá ser trabajado para coordinar y subsistir sin la necesidad de retrotraer a Messi y a Tevez. El problema se centra allí, puesto que a pesar de contar con excelentes jugadores (Verón, Di María, Mascherano), la zona que compone una circunferencia aun no ha sido conquistada por la bandera nacional, es decir, que el equipo del pueblo deberá pronunciar aún más su presencia para controlar y disponer de mayor tiempo con el fin de ejecutar sus maniobras. La "Messi y Tevez dependencia" se genera por sus habilidades de proteger, cubrir, girar y encarar en un mismo instante, sin embargo, están siendo utilizadas como un recurso constante, el cual podría lucir como movimientos monótonos, fáciles de descubrir, ante un equipo ordenado como lo será Alemania.
Este síntoma de debilidad o falta de hegemonía resultó notorio durante extensos y en absoluto esporádicos momentos del partido versus México, donde la contundencia, las figuras estelares que juegan up-front( arriba) se lucieron como lo hacen en sus respectivos clubes europeos.
Otro puntos a observar son las maniobras defensivas. La presión deberá ser constante contra Alemania, los centrales deberán ajustar y definir su territorio ante un equipo que presentará las dos virtudes del fútbol: El talento y la fuerza física.
No obstante, no todas son penurias para el equipo de Maradona, quien ha logrado conformar un equipo, un grupo de trabajo para sobrellevar las adversas situaciones que se le han presentado y que continuarán golpeando la puerta hasta el último día del mundial, si es que los oportunistas de arriba siguen convirtiendo aquellas fantasías de gol en una realidad teñida de celeste y blanco.
sábado, 3 de julio de 2010
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