Como todo fundamento futbolero, el tiki-tiki necesita tiempo. Precisa maduración que sólo la traerá el tiempo, donde Ángel Cappa, intentará plasmar sus pensamientos (tal y como lo hizo en Huracán) en este River Plate, que necesita, primordialmente, encontrar la paz para trabajar y proyectar su camino hacía el progreso.
El manager (en este caso Don Ángel), es un profesor, quién tiene fervientes deseos de transmitir lo que para él es la manera en la que el fútbol debe jugarse y sentirse. No obstante, no se trata únicamente de encontrar un buen profeta, sino de tener a disposición, intérpretes que sepan asimilar las utópicas (para muchos) ideas del nuevo entrenador de River Plate.
Huracán por aquél entonces encontró de la mano de Cappa, jugadores exquisitos que supieron entender y exponer el juego dentro de la cancha, tanto o más que los garabatos en una pizarra, o en un discurso pre-partido.
Ángel supo encontrar los estudiantes indicados para llevar su clase, alumnos que le respondieron compenetrándose en el aprendizaje, reconociendo los orígenes de ese futbol, desplegándolo para el deleite de todos, y que no se borró en la injusticia del olvido tras caer en la última fecha ante Vélez Sarsfield.
Es por ello que me encantaría convocar a la paciencia, a permitirle a Don Ángel encontrar el espacio y el tiempo necesarios para que River Plate progrese, no sólo en la cosecha de puntos, sino en la calidad e ideología de su juego, hasta reconocerse nuevamente en el verde y amplio campo.
Cappa es el mismo, pero debe hallar una similitud en sus jugadores para maravillar a todos, una vez más, con el tiki-tiki.
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