lunes, 1 de marzo de 2010




Las luces se encienden en Old Trafford. Luces brillantes que recorren el verde césped, creando una atmosfera ingualable para un partido de football. Los simpatizantes rodean, este campo por donde han galopado estrellas, figuras de este deporte que han quedado talladas en cada sector del estadio, brindándole una misteriosa e imponente fragancia en el aire, conocida como la victoria y la pasión.

Allí juega el Manchester United, un equipo compuesto por jóvenes y otros no tanto, como por ejemplo el viejo lider silencioso.

¿Quién es? se preguntará usted.

Pues me refiero, sin lugar a dudas, a Paul Scholes. El pensante mediocampista Inglés, quién se ha alzado victorioso en numerosas finales, levantado trofeos, elevándose a la eternidad que simboliza la gloria. Scholes conoce muy bien ambos aspectos del juego, la creación y la ofensiva, y la defensiva. Es una mente brillante, un gema imposble en estos días, un jugador realmente inteligente, un guia, él es la coordinación de todas las piezas. Sus campañeros lo rodean y él los distribuye con su talento, con sus pases filtrados, o sus cambios de balón hacía la otra orilla, perfectos, sincronizando los veloces movimientos que lo rodean con su mente, y es ahí cuando el viejo Paul Scholes ejecuta. Es costumbre, verlo observar el horizonte con cautela, meditar unos segundos sobre la opción más segura, y tras posicionar su cuerpo como una antigua e imponente escultura, el viejo jugador, lanza balones como estacazos para las defensas rivales, balones imposibles de atrapar en la altura, o en una disputa terrenal, balones que tiene solo un destino, un único objetivo, abandonar el botín derecho para finalizar en el pecho u botín de otro individuo rojo.

Si tuviera que elegir un momento para decribir a Paul Scholes, solo faltaría recordar las innumerables situaciones en las que, el mediocampista surgido por los '90, observa y comprende la naturaleza que lo rodea, los movimientos destellantes en miles de colores, la pausa y la tranquilidad del aire, que se traduce en la mente del viejo jugador, quién toma rápidas decisiones, exactas, pero que a su vez, luce calmo y seguro.
Esos largos balones que irrumpen en el cielo de Old Trafford, que se han confundido más de una vez con estrellas fugaces, forman parte de una obra de arte, un retrato que seguirá vivo por siempre, como la imagen de Paul Scholes, el sabio mediocampista Inglés.

"He is the complete midfielder. Scholes is undoubtedly the greatest midfielder of his generation" – Zinedine Zidane.

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